La historia del loro Ravachol

No existiría Entroido en Pontevedra sin el loro Ravachol. El que, sin duda, es ya el papagayo más famoso del mundo supo ganarse como nadie el cariño de los pontevedreses con su torrente infatigable de ingenio y simpatía. No fueron pocos los líos que ocasionó su lengua viperina, para sonrojo de su dueño, el boticario Don Perfecto Feijóo, y que cada día provocaban situaciones cómicas y burlescas en la botica de la calle Peregrina. Su muerte fue un hecho dramático para la ciudad, que 109 años después de su fallecimiento sigue llorando y venerando su figura. Esta es la historia del loro Ravachol. 

Un regalo envuelto en música

La historia del loro Ravachol es la del farmacéutico don Perfecto Feijóo, que regentaba una botica en la Plaza de la Peregrina. En este establecimiento, además de despachar medicamentos y remedios contra las dolencias, organizaba famosas tertulias. A ellas acudían intelectuales de primer orden: escritores, como Emilia Pardo-Bazán o Ramón María del Valle-Inclán; y políticos, como Pablo Iglesias Posse o Eugenio Montero Ríos. Fue, en una de estas reuniones, donde fraguó la idea de que el loro sería un extraordinario regalo para el boticario.

la botica de Perfecto Feijóo en Pontevedra
De izquierda a derecha, Torcuato Ulloa, Miguel S. Puga, Enrique Campo, Diego Pazos, Demetrio Durán, Perfecto Feijóo, Javier Pintos Fonseca y Francisco Portela Pérez. Fotografía de Joaquín Pintos. 1908.

Existen dos teorías sobre cómo llegó Ravachol a manos de don Perfecto. La primera apunta a que sería Martín Fayes, profesor de música y director de la banda militar del regimiento de infantería de Guillarei-Tui, quien traería el ave a Pontevedra en 1891. Algo perfectamente creíble, dada la gran pasión que Perfecto sentía por la música, y que le llevó a relacionarse socialmente con personalidades destacas del folclore gallego. El mismo boticario era gaiteiro y fundaría la primera agrupación vocal de Galicia, “Aires da terra” en 1983.  La coral llegaría a actuar en el Teatro de la Zarzuela, así como al otro lado del Atlántico, con la celebración de conciertos en Argentina.

El loro del presidente del Gobierno

Por otro lado, el historiador Ramón Rozas apunta a que, en realidad, el loro fue un regalo que  recibió el mismísimo presidente del Gobierno, Eugenio Montero Ríos, para el entretenimiento de sus hijas durante las temporadas estivales que pasaban en el Pazo de Lourizán. Lo que sucedió fue que, cuando se terminaron las vacaciones, la familia no quiso trasladar al animal a su residencia de Madrid, y lo dejaron al cuidado de don Perfecto. 

La educación que el loro recibió en las cocheras de la botica, aprendiendo toda clase de groserías, no fue del gusto de una familia como la de Montero-Ríos, que debía mantener su prestigio. Por ello, y aunque don Perfecto devolvió al animal a sus dueños el siguiente verano, don Eugenio no pudo consentir mantenerlo en Lourizán a causa de sus continuas incorrecciones e improperios. De esta forma, Ravachol regresó a la botica para pasar el resto de sus días. 

El carácter alborotador e impertinente le valió el nombre del anarquista francés François Ravachol, conocido por sus atentados con dinamita. 

retrato de François Ravachol
Retrato de François Ravachol. Fotografía de Alamy.

Hablaba – e insultaba- en gallego 

Ravachol en una fotografía del Museo de Pontevedra

Ravachol fue genio y figura hasta la sepultura. Célebres son sus frases, casi todas en gallego: 

  • Don Perfeuto, parroquia, o xente na tenda” – si nadie atendía la botica y entraba algún cliente- 
  • Aquí non se fía– si la persona que entraba no le inspiraba confianza- 
  • Se collo a vara”como amenaza para los que se metían con él- 
  • “Vaite de ahí lambón” si alguien trataba de darle algún caramelo-
  • “Bárbaros” cuando escuchaba los cantos religiosos de las misas en el Santuario de la Peregrina. 

Ravachol se atrevía también con intelectuales y poderosos mandamases de la política. Manuel Jabois recopila en este artículo de Diario de Pontevedra alguna de las perlas del lorito, como aquella vez en que doña Emilia Pardo Bazán casi lo despluma ante sus imperdonables improperios. 

Muere el loro y nace el Entroido 

Ravachol murió el 26 de enero de 1913, a causa de una indigestión de bizcochos remojados en vino, aunque hay quien asegura que fue víctima de un envenenamiento. Los periódicos locales se hicieron eco de la noticia, y don Perfecto Feijóo se vio inundado por los continuos telegramas que le expresaban sus condolencias por tal luctuoso hecho. Pero la historia del loro Ravachol no terminó entonces.

Se decide embalsamar el cadáver y se expone en la farmacia para que toda la ciudad pueda despedirse de él. Sin embargo, pronto el espacio se queda pequeño, por lo que se llega a instalar una capilla ardiente de manos de la sociedad de artesanos. El miércoles de ceniza, día 5 de febrero, tiene lugar el entierro, y se publica un bando municipal para que los vecinos acudan a tan solemne acto. El despliegue fue total, con la banda de música, comparsas y los ciudadanos vestidos de estricto luto. Finalmente, el loro fue enterrado en la finca que Perfecto Feijoó poseía en Mourente. 

Si bien, los hechos históricos que continúan dificultaron las celebraciones. Perfecto Feijóo falleció en 1935, y después la Guerra Civil y la dictadura no dieron margen a las bromas. 

Hubo que esperar al año 1985, cuando un grupo de animados pontevedreses junto a la comisión municipal de fiestas, recuperaron el velatorio y entierro del Loro Ravachol en el carnaval de la ciudad. Desde entonces y hasta ahora, Ravachol vuelve a la vida con los primeros compases del Entroido pontevedrés.

El disfraz de Ravachol es el secreto mejor guardado

Durante una semana, Ravachol luce sus coloridas plumas por las calles y plazas de Pontevedra, siendo el protagonista indiscutible de todas las fotos y selfies. La estrella más deseada. Además, cada año su disfraz se convierte en el secreto mejor guardado de la ciudad. Es la Asociación Recreativa de Xeve la encargada de ayudarle a elegir atuendo. Y nunca falla. El despliegue de originalidad, retranca, y también conciencia social, es abrumador. Repasamos algunos de los disfraces más chulos de la historia del loro Ravachol. 

1992. Deportista de los Juegos Olímpicos.

En honor a los Olimpiadas de Barcelona. 

1993. Peregrino. 

Para celebrar el año Xacobeo.

1994. Rector. 

Con toga de seda y birrete, Ravachol se vistió de Rector Magnífico de la Universidad de A Xunqueira, para denunciar las precariedades del campus. 

1995. Torero.

1996. Obrero. 

1998. Bailarín del ‘Lago de los cisnes’

1999. Mitad juez, mitad mendigo.

En alusión al traslado de salas de la Audiencia a Vigo, las oficinas centrales de FENOSA y Telefónica, así como de delegaciones de la Xunta. Pontevedra perdía importancia como capital de provincia. 

2001. AVE. 

El loro se vistió de ferroviario en el año 2001 para denunciar los graves problemas de comunicación que vivía (vive) la comarca y la tan ansiada y prolongada llegada del AVE a Galicia. 

2002. Bombero. 

Ravachol se viste de bombero para solidarizarse con el cuerpo municipal, y denunciar los problemas que estos tuvieron para atender urgencias en las calles del centro de Pontevedra, recientemente peatonalizadas. Por ello, el loro porta un mapa de la ciudad, para no desorientarse y tener claro el nuevo entramado urbano y cuales son los accesos al centro. 

Ravachol en 2002
Xoan Carlos Gil.

2005. Jugador del Pontevedra CF.

El 27 e junio de 2005 el Pontevedra CF ascendía a Segunda División, ganando por tres goles a cero al Lorca y tras veintisiete temporadas peregrinando por la Segunda División B e, incluso, la Tercera. Ravachol se sumó a la celebración de los granates. 

Ravachol en 2005
CAPOTILLO. La Voz de Galicia.

2012. Los recortes. 

Ravachol en 2012
Ramón Leiro. La Voz de Galicia

2013. Afectado por las preferentes.

Ravachol celebró el centenario de su nacimiento criticando a Novagalicia Banco, por haber “robado sus ahorros”, como afectado de las preferentes. 

Ravachol en 2013
CAPOTILLO. La Voz de Galicia.

2014. ‘Ollomóbil’ 

Cuidado de dónde aparcáis. Ravachol se vestía en el 2014 del ‘ollomóbil’, el vehículo de la Policía Local que controla las zonas de aparcamiento de servicios. Es decir, el conocido como ‘multamóvil’. 

Ravachol en 2014
Mónica Patxot. PontevedraViva.

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Hasta aquí la historia del loro Ravachol. Puedes encontrar otros artículos sobre Pontevedra y sus tradiciones en el blog de PonteArte. No te pierdas el enigmático pasado de la mansión ecléctica Villa Pilar: ¿Quiénes son sus propietarios actuales?, ¿se puede visitar? Aquí tienes todas las respuestas.