Teucro y las miradas de un héroe

La leyenda de la fundación de Pontevedra es por muchos conocida. Tanto es así, que la popular historia de Teucro es capaz de traspasar las palabras, sobreponiéndose al mito, y colándose entre los muchos y peculiares elementos urbanísticos que conforman la iconografía pontevedresa. En cualquier paseo, si uno presta atención, puede que descubra al héroe griego cubriéndole las espaldas. Y es que desde el cielo de esta ciudad empedrada no hay movimiento, ni detalle, que se escape a ojos del arquero. Teucro disfruta de una vista privilegiada, concretamente, sobre los tejados del edificio Afundación de Abanca, en la Plaza de San José. Pero no es este el único enclave desde el que el guerrero protege su villa. En el Santuario de A Peregrina, Teucro observa a turistas y caminantes, que transitan indiferentes a sus miradas; mientras que en la Basílica de Santa María el héroe otea en el horizonte atlántico; ése, que un día cruzó, para llegar hasta su bella Helenes.

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¿Dónde está Teucro?

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Lo cierto es que buscar a Teucro entre los numerosos elementos arquitectónicos de Pontevedra podría compararse al juego de “¿Dónde está Wally?”, si bien, con la dificultad añadida de que éste nuestro arquero nunca coincide en llevar la misma vestimenta, ni tampoco es partidario de lucir la misma pose. Teucro prefiere aparecer luchando contra leones, también con su arco, o bien empuñando la clava, vestido e incluso desnudo…encontrarlo es, sin duda, un auténtico juego de astucia.

El Santuario de A Peregrina, lugar insignia para la ciudad del Lérez, por ser cruce de caminos, escenario activo de la vida cultural, religiosa y festiva, además de emblema de la ruta xacobea, guarda en el libro pétreo que es su fachada, un capítulo para el héroe Teucro. Al acercarse a los pies de la fuente que corona su atrio, puede observarse una curiosa representación. Se trata de una figura en la que Teucro adopta la forma de Heracles (nombre que recibe el guerrero romano Hércules en la mitología griega) desquijarando las fauces del león de Nemea. Para poder explicar esta iconografía hay que hacer referencia a la mitología, principalmente, a la historia de los “Doce trabajos de Heracles”. 

El álter ego de Hércules

Nerea Fernández

Cuenta el antropólogo, Rafael Quintía, para Diario de Pontevedra, que la vinculación Teucro-Heracles reside en el trayecto que ambos guerreros efectuaron desde Grecia a las costas atlánticas. Heracles, hijo de Zeus y la mortal Alcmena, fue el héroe más importante de la mitología clásica, siendo uno de sus logros más famosos los doce trabajos que el rey de Micenas, Euristeo, le encargó como castigo por haber matado a sus hijos. Después de haber superado diez de las imposibles tareas, la misión de Heracles se tornó en viajar hasta Occidente, donde los griegos creían que habitaban los muertos. 

Euristeo le encargó visitar la isla de Eritia, donde vivía el gigante de tres cabezas Gerión, con el fin último de robarle los bueyes. Así, Heracles partió y, cuando llegó al desierto de Libia, atosigado por los intensos e incansables rayos solares, comenzó a arrojar flechas contra el rey del Sol, Helios. Éste le propuso un pacto: le daría lo que quisiera, con tal de que dejase de molestarle. Heracles le pidió la copa dorada que utilizaba para cruzar el mar por las noches, de oeste a este. Y así, el héroe consiguió llegar a las lejanas costas gallegas; esas desde donde el sol sale para iluminar el mundo.

No hay duda de que Heracles mató al gigante, devolvió la copa a Helios y regresó a Grecia con los bueyes que había prometido. Sobre el escenario de la batalla con Gerión, el guerrero mandó construir una torre; la hoy conocida como Torre de Hércules. Una historia que Pontevedra también custodia de manera particular y a través de su alter ego local, Teucro, como la pétrea encarnación de Heracles.

Representación de Teucro en la fuente de la Peregrina
Estatua de Teucro, representado como Hércules, sobre la fuente que corona el atrio del Santuario de A Peregrina
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Heracles viaja en la copa de Helios. Museos Vaticanos

Un héroe unido al mar

Arrabal de A Moureira. Fotografía de Joaquín Pintos (1881- 1967). Recuperada del archivo provincial de Pontevedra.

La escultura de Teucro que corona la fuente del santuario de A Peregrina siguió el modelo que aparece representado en el cedro del Gremio de Mareantes, con la inscripción “Tevcro hyzo el arrabal”, y que cada año abre la procesión del Corpus en Pontevedra.

No es de extrañar, con estos antecedentes, que el arquero también ocupe un lugar destacado en la iglesia de los marineros, la Basílica de Santa María, donde, de nuevo, adopta la forma de Heracles, empuñando su clava. Todo esto demuestra el arraigo y popularidad que la leyenda adquirió entre los círculos humanistas del renacimiento, en un momento de máximo esplendor para la ciudad del Lérez, que ejercía su hegemonía en la ría con el puerto más importante de Galicia. 

Serían, también, los miembros de la institución gremial, apoyados por el regidor en 1595 Melchor de Teves y Brito, los encargados de colocar en el torreón defensivo de la ciudad Bastida Grande, reformada como Casa Consistorial, la famosa inscripción. El poema permanece hoy en día indeleble, y así se preservó incluso después de la construcción del actual edificio diseñado por Alejandro Rodríguez Sesmero en 1880. 

Representación de Teucro sobre el contrafuerte izquierdo de la fachada oeste de la Basílica de Santa María
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Inscripción colocada por el Gremio de Mareantes en el frontispicio de la Casa Consistorial diseñada por Alejandro Rodríguez Sesmero